Javier Milei desesperadamente quiere mantener el reconocimiento de la Casa Blanca como mejor alumno de la región. Por eso, en los últimos días fue el único Presidente de América Latina que celebró el bombardeo de Estados Unidos e Israel contra Irán y el asesinato del líder supremo Alí Jamenei. Ni El Salvador, Costa Rica, Ecuador o Paraguay -todos férreos aliados de la Casa Blanca- se sumaron a festejar las consecuencias de la ofensiva de Donald Trump y solo se limitaron a criticar los contraataques iraníes. México, Brasil, Chile, Perú, Colombia, Uruguay y Bolivia, entre otros, en cambio, rechazaron la guerra y pidieron paz en Medio Oriente.
«La Oficina del Presidente celebra la operación conjunta llevada adelante por los Estados Unidos e Israel en el día de hoy que resultó en la eliminación de Ali Jamenei, Líder Supremo de la República Islámica de Irán, y una de las personas más malvadas, violentas, y crueles que ha visto la historia de la humanidad», publicó la Oficina del Presidente de la República Argentina, poco tiempo después de que Trump lo anuncie en sus redes sociales.
Ninguno de los otros países latinoamericanos alineados ideológicamente con Washington, imitaron este posicionamiento. La postura tomada por la mayoría de ellos fue más diplomática, aunque claro, parcial: sólo rechazaron los ataques en represalia que realizó Irán contra sus países vecinos.
«Ecuador expresa su solidaridad con los pueblos y gobiernos de países de Medio Oriente por los ataques que han sufrido en sus territorios, perpetrados por la República Islámica de Irán», reaccionó la Cancillería de Ecuador. En su comunicado no se refieren al bombardeo de Estados Unidos e Israel, pero sí condenan la respuesta de Irán.
Esta misma postura tomó Costa Rica, al condenar «de manera enérgica el ataque perpetrado por Irán» contra edificios estadounidenses oficiales en Riad, Arabia Saudita. «Este acto contra una embajada constituye una grave violación a la Convención de Viena sobre Relaciones Diplomáticas de 1961, y al derecho internacional», agregó.
También la Cancillería de Paraguay manifestó su rechazo a las réplicas de Irán tras el bombardeo, lo que calificó como una «agresión iraní» contra varios países, entre los que estuvieron Qatar, Kuwait, Arabia Saudita, Jordania, Emiratos Arabes Unidos y Bahrein.
Hasta el momento, ni la Cancillería de El Salvador ni el propio presidente salvadoreño Nayib Bukele se pronunciaron sobre la guerra en Medio Oriente.
El pedido de paz de la mayoría latinoamericana
La posición mayoritaria, sin embargo, osciló entre las condenas a la guerra y los pedidos de paz. En una nota oficial, la Cancillería de Brasil llamó «a todas las partes a respetar el derecho internacional y ejercer la máxima moderación, para evitar una escalada de hostilidades y garantizar la protección de los civiles y la infraestructura civil». «Condenamos el ataque inicial de Estados Unidos y de Israel, pero de la misma forma también pedimos contención para que no haya, en terceros países, movimientos que lleven a la muerte», dijo el canciller brasileño, Mauro Vieira, en diálogo con Net Tv.